Recuperemos el wi-fi, la chela y el dogo

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¿Qué es lo que exactamente recuperamos los tapatíos en las horas y días siguientes al peor ataque criminal en la historia que ha sufrido nuestro estado?

La duda me corroe. El #recuperemosGDL fue una buena válvula de escape. La gente salió a las calles y tomó sus precauciones. Fue al cine, compró cervezas, compró café, compró dogos. Compró.

Uno de los elementos centrales en el discurso #recuperemosGDL, fue que los negocios no quebraran. Está bien. Necesitamos negocios, comercios, generar empleos, mantenerlos. No discuto nada de eso.

Pero eso no debería ser la médula de una protesta que pretende aglutinarnos. En una oportunidad bárbara para romper con la era más exacerbada del ego y de despropósitos como “el cambio está en uno”, en la que podemos cuestionarnos qué es lo que realmente queremos recuperar, nos quedamos cortos. Cortísimos. Limosneros sin garrote.

Propongo que ‪#‎recuperemosGDL‬ de la especulación inmobiliaria, de la gentrificación, del manejo irresponsable del agua, del pulpo camionero y de las políticas públicas pro-coche. La forma en que nos movemos también mata. #recuperemosGDL para para que las mujeres caminen sin miedo al acoso cotidiano. Uno más para recuperar el aire limpio. Hay muchas formas de recuperar Guadalajara que no cuestionamos lo suficiente.

Porque si no, Guadalajara, así como está, no debe ser recuperada. Debe reconstruirse.

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