¿Por qué Gerardo Ortiz y no cada uno de los miles de videos que salen diariamente?

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¿Por qué hay indignación tras el video de Gerardo Ortiz cuando históricamente hay cientos o miles de productos culturales en tele, prensa, cine y videojuegos que reproducen a diario conductas como las del ídolo de masas?

Porque, en menos de tres meses una periodista que denunció acoso sexual fue amenazada de muerte y tuvo que dejar el país; porque la alerta de género llegó a Jalisco con retraso; porque mujeres cercanas a nosotros han estado a punto de ser levantadas y luego descalificadas por las autoridades; porque un grupo de juniors violó a una menor de edad y no pasó nada.

Y porque en su video aparecen patrullas que pagamos con nuestros impuestos. De esas patrullas que deberían estar la calle previniendo, por ejemplo, levantones y feminicidios.

Gerardo Ortiz es un catalizador. Está dividiendo opiniones, sumando apoyos incondicionales de mujeres machistas y haciendo que discutamos sobre lo que consumimos y reproducimos.

Si pueden, busquen “Dreamworlds 3″. Un documental que pone en entredicho uno de los argumentos más comunes de los que defienden música que hace apología de la misoginia: “sólo alguien fuera de sus facultades mentales le haría eso a una mujer”.

En este video, el autor expone cómo una cultura de la objetificación de la mujer a través de videos musicales pasó de la fantasía a la realidad en un parque en Nueva York a finales de los noventa.

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