Para ella también

bluegrin

Quienes me conocen saben que me enamoro poco. Poquísimo. Que la de más para acá que me tuvo bien acá sigue su vida y que yo sigo la mía y que, aunque no sigamos en contacto, las cosas entre ambos quedaron bien. Es decir: ninguno de nosotros tendrá que cambiar la chapa de su puerta.

Pero ese no es el propósito de este ensayo.

A lo mejor quiero, por un lado, aprovecharlo como un epílogo que pueda compartir de manera pública sobre mi situación sentimental actual: compartí con cientos de personas una etapa muy feliz de mi vida, y omití la separación -y los detalles- porque esa requiere tiempo para asimilarse en compañía de amigos terrestres y satelitales (de la amistad y sus tipos escribiré muy pronto).

Uno se entrega al amor y asume todos los riesgos. Uno de esos riesgos es que, cuando el amor termina -o se interrumpe, o muta, o se borra, dependiendo del adiós que se brindó la ahora ex-pareja-, surge el dilema de si guardarlo en secreto la mayor cantidad de tiempo posible, compartirlo en privado con la gente que nos importa o gritarlo a los cuatro facebooks. Finalmente, por más íntimo y privado que sea el amor, este tiene un tentáculo que se cuela a lo público. Lo quiera la pareja -y el público- o no.

Por otro lado, me sirve para hacer corte de caja. A ver, no. Qué horrible expresión para algo tan poco medible. Va de nuevo: me sirve esto para situarme en mi tiempo y espacio sentimental ahora que estoy a semanas de situarme en otro tiempo y espacio geográfico y deje mi universo conocido atrás. Mejor asumirnos como astronautas que como cajeros en esto de las emociones.

Mi pasado -rara brújula-, me dice que me enamoro poco, pero recuerdo siempre. No soy de los que recurren a esa ficción llamada olvido. Esa anestesia.

La etapa de desapego es necesaria, con asideros desde los cuales uno se agarra para no caer en las trampas de la nostalgia. Pero con el tiempo se recuerda a esos pocos, poquísimos amores con una sonrisa que nos desborda y que luego se va, sin explicar ni preguntar.

Para esas poquísimas va este texto. Para la que sigue, que tal vez esté conmigo para siempre o se convierta en la futura ex, también.



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