La distinción entre periodismo y publicidad

Por Juan Carlos Núñez Bustillos, defensor del lector del diario Público-Milenio

El pasado domingo 8 de agosto se publicaron en la página 5 del periódico tres textos en un formato parecido al que utiliza el periódico para presentar sus noticias. Dicen los títulos de esos escritos: “Aumenta 19% el inicio de obra: Conavi”, “Aseguradas las viviendas que dañó ‘Alex’: Infonavit” y “Jóvenes también compran casas: Tu Hipoteca Fácil”. Una página similar se había publicado algunas semanas antes.

La página no aparece “dentro” de ninguna sección y la tipografía de los titulares es distinta a la que el periódico utiliza para presentar la información. Sin embargo, el resto de los elementos que componen la página son iguales a los que forman los textos periodísticos: la tipografía del cuerpo de la nota, la del antetítulo y la de la letra capitular. Además de la forma en que está firmada.

Consulté al respecto a Jaime Barrera, director editorial del periódico, quien me envió la siguiente respuesta: “Fue una página que compró el anunciante, no tiene los estilos del periódico y por eso no se le puso la leyenda de inserción pagada. A partir de esta confusión se revisará el criterio para incluirlo en publicidades similares, ya que siempre deben quedar bien diferenciadas las páginas editoriales de las comerciales”.

Uno de los derechos básicos de los lectores es que puedan distinguir con claridad cuáles textos de los que publica un diario son información periodística y cuáles son textos publicitarios. Para salvaguardar este derecho de los lectores, medios de comunicación de diversos países del mundo han establecido en sus códigos de ética la obligación de distinguir con claridad entre información y publicidad.

El diario español El País establece: “Los anuncios cuyo diseño se asemeje a las columnas de un periódico deberán incluir en la cabecera la palabra ‘Publicidad”.

Del libro Ética periodística, en que Juan Carlos Pérez Fuentes compila códigos de ética de diversos medios de comunicación, tomo algunos ejemplos de disposiciones similares: “Los periodistas deben distinguir entre noticias y publicidad y rechazar las formas híbridas que difuminan los límites entre ambas”, Sociedad de Periodistas Profesionales de Estados Unidos. “A fin de no inducir a error o confusión de los usuarios, el periodista está obligado a realizar una distinción formal y rigurosa entre la información y la publicidad”, Federación de Asociaciones de la Prensa de España. “Los ciudadanos tienen el derecho a recibir una información correcta, siempre diferenciada del mensaje publicitario, y que no lesione sus intereses. Los mensajes publicitarios deben estar siempre y en todo caso distinguidos de los textos periodísticos mediante indicaciones claras. El periodista está obligado a respetar los principios recogidos en el Acuerdo de Transparencia de la Información y en el Convenio Nacional de Trabajo Periodístico. Por ello siempre debe procurar que el público pueda diferenciar el trabajo periodístico del mensaje promocional”, Federación Nacional de la Prensa Italiana.

La inclusión de una leyenda que diga “Publicidad” o “Inserción pagada” evita confusiones en casos como este.

Los correos

Paul Millette es un lector canadiense que vive en nuestra ciudad y a quien le gusta leer los periódicos para practicar su español. Me envió una carta en la que pregunta: “¿No más Público?”. Su queja es porque durante tres días seguidos no encontró el periódico en las tiendas cercanas a su casa en las cuales acostumbra a comprar el diario. Además, considera que el periódico debería tener una dirección de correo electrónico general y que ésta debería aparecer en la primera página del diario para que los lectores puedan encontrarla fácilmente. Dice también que las direcciones: acentos.gdl@milenio.com, gomezleyva@milenio.com y lopezdoriga@milenio.com, no funcionan.

El Defensor del Lector no tiene atribuciones para tratar “asuntos relacionados con la publicidad, distribución, administración o promoción del diario”. Por esta razón en lo que toca al primer punto lo único que puedo hacer, y ya lo hice, es enviar la queja al director del periódico para que la conozca y tome las decisiones que considere pertinentes.

En relación con la petición de llevar una dirección de contacto con los lectores en un lugar más visible del diario sugiero al periódico analizar esta posibilidad. Tendría la ventaja de facilitar la comunicación con los lectores, pero también implica algunas dificultades, pues requeriría de un intermediario y esto puede entorpecer la comunicación. Una tercera opción sería incluir en alguna parte visible del periódico un directorio de teléfonos y correos de las diferentes áreas del diario sin quitar las que ya aparecen al comienzo de cada sección.

Sobre los correos que no funcionan. La dirección acentos.gdl@milenio.com suele funcionar. A ese envío mi columna cada semana. Probablemente se trató de alguna falla temporal. No ocurre lo mismo con los correos gomezleyva@milenio.com y lopezdoriga@milenio.com que, efectivamente, no funcionan. De hecho esta es la tercera vez que recibo quejas por la misma razón y la tercera vez que recomiendo que, o se habiliten o se dejen de publicar.

Felicitaciones

El miércoles pasado Público cumplió trece años. Ese día Jaime Barrera, su director editorial, escribió en su columna: “Esperamos también seguir siendo un diario cercano y transparente a sus lectores. En el que, como en ningún otro, se compartan abiertamente sus críticas y reclamos en diálogo franco”. Así renovó un compromiso que planteó el periódico en su primer número: “Hoy arranca este nuevo sueño. Se denomina Público porque en gran medida será una institución abierta. Un diario transparente sobre sus manejos y sus desempeños. Un diario cómplice de los intereses, anhelos, y necesidades del lector. Llegaremos tan lejos, o cerca, como usted lector lo desee”.

Público ha llegado a los trece años. Felicidades a quienes desde el diario se esfuerzan cada día por ejercer un buen periodismo y a los lectores que hacen posible este proyecto. Un abrazo.
defensor.gdl@milenio.com



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