¿Cómo hacer justicia al género documental?

Por Diego Zavala Scherer

Me permito esta reflexión a partir de una serie de conversaciones entabladas con algunos miembros de la delegación de documentalistas de Jalisco, Colima y estados vecinos que participarán en el “I Encuentro de Documentalistas”, organizado por el festival “Contra el Silencio, Todas las Voces”.

Celebramos este primer intento por establecer una red nacional de personas que producen documental en México, pero encontramos una serie de dificultades para conformarnos como un gremio homogéneo y queremos compartir esta misma preocupación. Y tiene que ver con la naturaleza misma de nuestro quehacer audiovisual. De alguna forma, queremos tematizar la diferencia entre hacer documental y hacer no-ficción.

Ante el nuevo auge del género o modo de representación documental, parece una buena idea intentar su institucionalización, su legitimación, la consolidación de un colectivo reconocido socialmente. Pareciera haber llegado el tiempo de la profesionalizaciónde los productores de documental y la legitimación del cine de lo real. A pesar de ello, el documental guarda una estrecha relación con los márgenes de la industria que vuelve muy difícil su formalización.

Desde el mismo hecho de a qué llamamos documental, inicia la división, la segmentación. Mucha gente produce en Jalisco, Colima y otros estados, productos vinculados a la no-ficción. Estoy hablando de pequeños productores que hacen, desde videos corporativos,reportajes comerciales o publicitarios, crónicas, reportajes, hasta documentales que encuentran nichos de exhibición distintos a la televisión, los festivales o las salas comerciales. Esta dimensión del audiovisual escapa completamente a loque se suele considerar industria cinematográfica, igual que no está cartografiado en el espectro de los apoyos culturales de IMCINE o CONACULTA. Estos productos suelen vivir al amparo del mundo empresarial o de la lógica periodística.

Cualquier intento por incluir esta pluralidad de productos en un mismo gremio hará mucho más compleja su conformación pero, consideramos, debe intentarse. Es esta diversidad, este rango de aproximaciones diversas a la representación de la realidad, lo que le aporta la fertilidad interpretativa al documental, que en un momento de falta de imaginación social para pensar el México que vivimos, es fundamental.

Privilegiar el documental cinematográfico o el televisivo es olvidar una de las plataformas que posibilita, de tanto en tanto, encontrar cine de no-ficción en una sala de cine, o un producto televisivo de calidad que aborda algún tema desde la representación de la realidad. La no-ficción debe ser tematizada, confrontada por el documental que ha encontrado ese nicho tan frágil entre la industria yel arte, debe ser pensada como un grupo mucho más heterogéneo que losrealizadores de vanguardia que han logrado visibilidad en sala o en latelevisión.

Las nuevas tecnologías han vuelto a abrir esta discusión. Pensamos que es importante expandir el horizonte de la discusión e incluir en el encuentro el mayor número de productores posible, a pesar de que participen del mundo de la producción de videos de tipo empresarial o periodístico. Esta visión incluyente, abierta y democrática es lo que dará al documental su justa dimensión.

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