Invertir en periodistas es invertir en nuestra paz mental y social

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En el día del amor y la amistad, se da la noticia de que cierra el periódico Más por Más GDL y colegas periodistas como Omar Guillermo García Santiago, Marco Antonio Islas Espinosa y Vanesa Robles pierden su trabajo tan necesario para todos nosotros. ¿Cómo le hacemos para que a profesionales como ellos nunca les falte dinero? ¿Cómo empezamos a hablar de dinero sin que cause comezón tapatía? ¿Qué hacemos?

Esto no se reduce a los talentos que menciono acá arribita. Y me pregunto, entonces: ¿Que le pongan número los periodistas para crear un medio independiente y nosotros donamos y nos comprometemos a una cantidad por mes que sacrifica una peda pero garantiza en colectivo la salud financiera de una redacción? ¿Cuánto nos cuesta garantizar la labor invaluable que estas personas realizan?

Creo que más que buscar “formas innovadoras” o “esquemas de remuneración”, la solución análoga a cortas miras es involucrarse financieramente con los medios que consumimos. Ahí están las plataformas como Patreon o Fondeadora. Están desde hace mucho. Ahí está el caso de Animal Político, que debería de recibir mucho más dinero en donaciones del que percibe ahora. Y su impacto en Veracruz y en la agenda nacional ha sido impresionante.

Siento que como lectores tenemos la esperanza de que todavía los empresarios, las marcas y los patrocinadores puedan garantizarnos información “gratis”.

Pero con tanto en riesgo, creo que nosotros los lectores debemos asumir nuestro rol no solo como consumidores de información, sino como inversionistas de nuestra paz mental y social. No veremos reflejado lo que donemos en una cartera abultada, pero sí notaremos cuando la nota sobre seres de mierda como Javier Duarte tras las rejas aparezca en el medio que mes con mes ayudas a financiar.

Y mejor aún: sabremos que Vanesa ya libró la hipoteca; que Kisi no tendrá que pedir prestado para estudiar una maestría, y que Marco pagará la colegiatura de sus hijas sin ningún problema.

¿Le entramos? ¿Lo discutimos? ¿O seguimos hablando tras bambalinas sobre “qué perro oso hablar de dinero, eso es de mal gusto”?
Vanesa, Kisi, y Marco: no tienen mi like ni mi comentario en sus muros. Pero pueden contar con un lector que quiere pagar para que sigan haciendo lo que aman y que necesito urgentemente.

Este texto es también un abrazo colectivo para el resto de los colaboradores, editores, columnistas, agentes de ventas, finanzas y diseñadores que hicieron posible la realización de ese periódico.

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