El periodista de la Independencia

En este texto de Alfonso Torúa Cienfuegos, Maestro en Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma de Yucatán y miembro de la Sociedad Sonorense de Historia, nos acercamos a uno de tantos personajes que no alcanzan a estar en el top of mind, en el imaginario colectivo de los mexicanos, a la hora de recordar a “los héroes que nos dieron patria”: Carlos María de Bustamante.

Sin embargo, es importante tener presente la labor de personajes como el que se describe a continuación y compararla con la que ejercen los periodistas de hoy, en una época de zozobra, temor e inseguridad, factores que pesan ¿qué tanto?en la balanza de quien ha decidio hacer carrera en el periodismo. 



El periodismo mexicano en sus diferentes etapas y épocas cuenta en su haber con una pléyade de individuos que le dieron lustre a través de los siglos, entre ellos, sin duda, uno de los más importantes es Carlos María de Bustamante.

Nacido en Oaxaca en 1774, desde muy joven se distinguió por participar en todos los momentos históricos de su tiempo. Después de haber sido obligado a firmar una sentencia de muerte, abandonó la carrera de abogado para dedicarse al periodismo, fundando en la capital de la Nueva España el Diario de México (1805-1817), desde cuyas páginas apoyó la lucha por la Independencia y difundió la cultura, pues allí aparecían los adelantos que se verificaban en la ciencia y en el arte.

El Diario de México fue el primer esfuerzo por divulgar las ideas que la sociedad generaba y demandaba en la etapa previa a la revolución de Independencia y también fue pionero en el intento de conceptuar la libertad de prensa y el libre acceso a la información. En sus páginas se plantearon por primera vez los intereses de los americanos frente al imperio español.

Otro periódico que fundó Bustamante fue El Juguetillo, que salió a la luz en 1812 después de haber sido promulgada la Constitución de Cádiz, hecho que le valió ser perseguido por las autoridades virreinales. Huyó a Oaxaca donde fue nombrado, por órdenes de Morelos, brigadier e inspector general de caballería y editor del órgano independentista El Correo del Sur.

Este sólo hecho, el haber sido un pionero del periodismo nacional, le hubiera bastado a Carlos María de Bustamante para ser llevado en hombros por la historia de México. Sin embargo, fueron muchos otros los méritos de este personaje, entre ellos baste mencionar que asistió al Congreso de Chilpancingo y redactó el discurso con que abrió las sesiones José María Morelos. Más adelante es enviado a los Estados Unidos por Ignacio López Rayón como representante de los insurgentes, pero no logró cruzar la frontera ya que fue tomado preso y trasladado a la ignominiosa prisión de San Juan de Ulúa, donde permaneció recluido más de un año.

Al salir libre se incorporó de nuevo a los trabajos revolucionarios y fue el que aconsejó a Guerrero para que entrara en negociaciones con Agustín de Iturbide. En 1822, una vez que se decretó la independencia mexicana, forma parte del Congreso ocupando su presidencia. Allí formuló duros ataques a Iturbide, que fueron publicados en el periódico La Avispa de Chilpancingo. De nuevo es enviado a prisión acusado de planear un atentado en contra de Iturbide, saliendo libre en 1823. Desde ese año y hasta 1833 sufrió de persecución debido a sus declaraciones y a su actividad política. Uno de los acontecimientos más dolorosos que le tocó vivir, y no fueron pocos, fue la invasión norteamericana de 1848, pues dolido por la infamia cayó enfermo falleciendo ese mismo año.

Periodista, editor (de la obra de Fray Bernardino de Sahagún, por ejemplo) y escritor prolífico (su bibliografía comprende más de una centena de títulos, entre ellos su autobiografía Hay tiempos de hablar y tiempos de callar), Carlos María de Bustamante es un patriota cuya principal arma fue la palabra escrita.

Alfonso Torúa Cienfuegos • Maestro en Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma de Yucatán, miembro de la Sociedad Sonorense de Historia, autor de libros como El magonismo en Sonora y Frontera en llamas: los yaquis y la Revolución mexicana.

Fuente: Visor, del diario Público-Milenio. 



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