Cambiar el arco

cupidoarco

Cansado de que se burlaran de su pañalito, su arco y sus flechas inocuas, Cupido llegó a una resolución. El mero día, el que unos aman y otros odian, llegó encapuchado a Plaza Liberación y sacó una pistola: “ora hijos de su pinche madre, se me ponen a hacer parejitas o se los carga la chingada!”, gritó. En seguida fue acomodando a los indecisos junto a las impacientes, a los enclosetados con los desesperados y a los calientes pero imposibilitados moralmente. Hizo que entre ellos se tomaran de las manos.

-Ahora bésense, y cuidadito con que no disfruten eso que tanto les cuesta sentir.

Se fue alejando, caminando hacia atrás, apuntando con su pistola a todas las parejas.

Sólo se escuchaba el rumor del tráfico en Alcalde. Un niño boquiabierto dejó escapar un globo que pronto se perdió en las nubes grises de Guadalajara.

Artículos relacionados:

Los tweets de un viernes antes de pasar a otra cosa
Esto NO es radio 18 de febrero: Una hora con Antonio Ortuño y su Señora Rojo
El lenguaje del alma


Deja un comentario