California dreaming: Universal Studios


Muy bien. No creo que necesite razones para explicar el porqué me tarde “tanto” en escribir acerca de mis crónicas californianas. Verán, lo que a continuación se narrará, sucedió antes de la escenita del bad guy y su novia la prima de mi compa Pelayo (pronto en 12 corazones…-tos y raspeo de garganta).


Creo que cada vez que vengo a este tipo de parques temáticos, lo mejor es mantener las expectativas bajas para que realmente no sientas que fuiste a Selva Mágica pagando de más. Verán, casi el 80 por ciento de las atracciones principales de los Universal Studios en hollywood tienen que ver con realidad simulada. Esto es, que te ponen frente a pantallas enormes apoyadas por sonido digital envolvente y uno que otro humo poahí y salpicadas de agua por allá mientras estás en un carro que en verdad está dentro de un estudio. Entendimos el punto ues, es para que vivamos simple y llanamente “la magia del cine”. Pero hablar en términos de “amazing” “exciting” “unforgettable” o “magical” es estar hablando de mercadotecnia al cien por ciento. Emociones fuertes realmente no se encuentran aquí.

1. “Space maybe the final frontier, but it’s made on a hollywood basement” Anthony Kiedis

Lo destacable, curiosamente, fue lo primero que visitamos, en el llamado”studio tour”, que consistía en hacer un recorrido por todas las instalaciones donde se han filmado y filman las películas que atascan nuestras desprotegidas carteleras mexicanas todo el año (es que siempre tiene que haber un comentario acá sobre la gringuez y sus efectos TLC) es diversión sin mirar más allá.
Puedes pasar por un estudio donde están filmando el show de Jay Leno, e inmediatamente después estar en un pueblo mexicano preparado especialmente para inundarse en alguna escena de la película Nacho libre. Otros curiosidades que quedan al descubierto son la escena en donde el barco que comanda Jack Black acalla en la isla donde vive King kong (se grabó con réplicas en miniatura), una recreación de la escena en que el asesino de Psycho mete un cadáver en la cajuela de su auto a las afueras del Hotel Bates; el tiburón (¿si saben cual no?) acercándose peligrosamente a nuestro trenecito expectante; la forma en que tienen bien controladas explosiones para que los coches salgan volando en películas como Rápido y furioso (ver video hasta abajo); y lo mejor para tv adictos como un servidor: ¡recorrer la mismísima calle de Wisteria Lane!
Así es, ahí estaban los coches y las casas de Bree Van de Kamp, Gabrielle Solis, Susane Meyer, Edie Britt y Lynette Scavo, y de pronto ya me sentía yo como parte de la historia (al menos en el papel de chismoso que sale a ver a qué personaje acaban de matar o cosas por el estilo). Y me imaginé los travellings que se han de hacer con las grúas en el momento en que la narradora comienza o termina un capítulo con apuntes sobre la vida cotidiana de las personas tipo: “La ropa sucia se lava en casa…pero hay gente que no…” (paneo de izquierda a derecha en el que se ve a Mrs McCluskey chismeándole a los demás que vio al hijo de Bree darle un wawis al exnovio de Julie. ¿Podría pasar no?
2. The simpsons ride

Vale la pena si eres un fan de los simpsons como un servidor. El diseño de producción de toda la atracción en cuanto a concepto, ambientación, y formas creativas de que el tiempo de espera sea menos extenuante (hay filas de espera de 50 minutos) se anota un gol. Incluso, un capítulo especial fue creado expresamente para de alguna manera irte metiendo en el mood del juego que vino a reemplazar al de Volver al futuro; y el “recorrido” ya que estás en el juego, que simula el de una montaña rusa locochona (ja, locochona) en la que corres peligro debido a que la némesis de Bart Simpson, el mismísimo Bob Patiño (Sideshow Bob), vueeelve a escaparse de la prisión y está dispuesto a arruinarte la diversión a menos que… vayas a Los Ángeles y lo compruebes tú mismo.


Después de eso hay que estar siempre al pendiente de las gesticulaciones de tus progenitores, pues dos horas después mi mamá puso cara de “la diversión en familia tiene su precio” y mi papá la de “chale, toy bien cansado pero estoy gastando un chingo como para no disfrutar de esto”.
Ese es el paréntesis, otras cosas que pondría entre paréntesis, o quizás como notas al pie, serían mis consideraciones sobre juegos como el “Mummy the ride”, basado en la churrícula estelarizada por Brendan Fraser, en el que la espera fue verdaderamente lo más divertido, ya que un grupo de negros comenzaron a cantar y a hacer un desmadre que hasta te daban ganas de seguirlos a los demás juegos. Mummy: The ride consiste básicamente en esperar media hora para subirte a un cochecito que se va más o menos rápido y te mojas poquito con gotitas y humito y brisa y luego se ríe una momia, flashazo y MEH. Eso es todo. People were clapping, and like, los negros de los que les cuento dijeron, hey hey, no clapping please, this was not cool, y otras ironías que pondría aquí si yo remember pudiera.
No fui al Jurassic Park porque en ese momento ya me había ido al depa de Pelayo para esperar la party, y tampoco fui al Water World, y me dio coraje que el Gibson Amphitheatre estuviera cerrado. Por otra parte, el show de Terminator 3-D está así de “mira como se divertía la gente en los noventa”, lo único gracioso de esta “atracción” fue ver al actor en turno abrazar a Terminator diciéndole que no se fuera, fue un abrazo muy muy gay. Lo demás creo que se los tengo que contar con fotos, por lo pronto, esos lugares “mágicos” pueden esperar, en este orden, para que yo regrese con mucho entusiasmo: que sea rico, que esté casado y que tenga hijos que ya se enfadaron de ir los domingos al bosque de los colomos.
Epílogo
Gracias a Luis Fernando Pelayo, protagonista de una emisión del show 12 corazones, por regalarme dos boletos y alivianar un poquito el bolsillo de mis progenitores. También por ofrecerme posada.



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