California Dreaming: San Francisco en bici

Definitivamente tenia que ir al critical mass de San Francisco. Critical mass es lo que los tapatios rebautizamos como “paseo popular nocturno” o con la traduccion literal que puede confundirnos: Masa critica. Que demonios es una masa critica? una mezcla de maiz, agua y nixtamal que de pronto cobra vida y empieza a criticar a las tortilleras mascachicles poco higienicas?

No, masa critica es lo que un grupo numeroso de personas en bicicleta hacen con cierta periodicidad: recorrer las calles de una ciudad con la garantia de no morir atropellados y apropiarse, al menos por un momento, del espacio publico que deberia ser compartido por todos y no solo por los automoviles. Ah, y a como estan los precios de la gasolina, mandar el mensaje de que la bicicleta como medio de transporte en el futuro ya no sera una opcion.
San Francisco es simplemente hermoso. Nada que ver con los recorridos que hice en ocasiones anteriores a pie o subiendome al tranvia o peor aun, en carro. Afirmo rotundamente que esta es la mejor forma de conocer una ciudad si no dispones de mucho dinero y tiempo, o igual puedes ser un neo-yuppie y disfrutarlo al maximo: viento fresco en la cara, paisajes en armonia con arquitectura espectacular, sonrisas gringas de gringas bonitas, traseros gringos de gringas bonitas, musica que sale de distintos sistemas de sonido, “fuck the police”, “bohemian rhapsody”, algo de Rancid, algo de Daft Punk, variedad de sonidos a la par de hermosas-extranyas-peculiares bicicletas. Todo de un jalon que duraria mas de dos horas. 800 personas avanzando mas rapido por las calles de una ciudad. Algo que en carro se vuelve insufrible y no me refiero a Guadalajara. El primer mundo tiene sus defectos.
El recorrido empezo en la calle Embarcadero, y la diversidad de San Francisco se explica mejor cuando mencionas algunas de las calles que atraviesas. Ahi esta la Castro Street y sus banderas de arcoiris y sus bares de puro machote; la cosmopolita y medio fresa Market Street; el departamento no oficial de migracion de la Mission Street y su parecido a calles mexicanas, la que sea.

Diversidad en toda la extension de la palabra, diversion barata pero sin el sentido antagonico del termino. Steve, de Santa Cruz viene regularmente a estos eventos, dice que en su ciudad mucha gente anda en bicicleta. Le pregunto si estas manifestaciones/celebraciones/paseos han servido de algo, sobre todo para concientizar a la gente sobre las ventajas de usar bicicleta. Me responde que tiene que ver mas con los precios de la gasolina. Cierto, un galon de gasolina de este lado oscila entre los 4.32 y 4.40 dls: los tiempos en que la gasolina gringa era mas barata que la mexicana son cosa del pasado. Iraq es mencionado sutilmente con algunas calcomanias pegadas en algunas bicicletas: “Bicycling: a quiet statement against the oil war”. Otro de los asistentes reparte parches que indican el precio de andar en bici: $0.00 9/10.

Comienza a ceder el sol y los enormes edificios y calles van cediendo a los tonos grises poco a poco, un joven de unos 25 anyos me saluda con las cejas, yo le correspondo el saludo y hacemos un comentario sobre esto. Las primeras lineas son en ingles pero luego, ademas de la piel, nos delata el origen: Los dos somos de Guadalajara, Jalisco. Quizas se animo a hablarme por ver mi playera de Ciudad Para Todos y su texto en espanyol, quizas Alfredo, como dijo llamarse despues, es desinhibido como el gringo promedio de San Francisco.
Le comento que miravalle, donde el vivia, es algo asi como un desastre ecologico actualmente, me responde que lo es desde tiempo atras.
Iniciamos el pedaleo hacia arriba, a prueba de primerizos, pero finalmente lo logra todo el convoy, pero a un precio: unos se quedan muy atras y la masa critica se convierte en pequenyos pelotones que no son ajenos a insultos y confrontaciones de parte de los automovistas. El primer mundo tiene sus defectos.

El resto del recorrido es una conversacion larga con Alfredo, quien trabaja como productor de Television, otros temas obligados son la violencia en los estadios, la metamorfosis de las porras en barras/pandillas, los cholos; y por supuesto, mujeres. La idea de ir a una fiesta en Oakland a la que soy invitado me fascina porque me asegura mi paisano que en esa ciudad estan las mas bellas del area de la bahia. Aun asi le digo que es dificil ganarle a Guadalajara, los dos estamos de acuerdo.
Al final del paseo intercambiamos correos, myspace y facebook. Le aseguro que nos veremos al dia siguiente en dicha fiesta, el se retira porque una amiga que lo visita de San Jose lo esta esperando. Y yo emprendo mi pedaleo hacia la estacion del BART (el metro de esta ciudad) mas cercana. Inevitablemente pienso en Guadalajara.



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