Adopte un cardenal

 Aquí, el ilustre religioso bailando la famosa canción “YMCA”

 I.

El mundo está de cabeza. Ése es un lugar común. El mundo está cambiando: ése es otro lugar común. Lo que también es un lugar común es afirmar que el buen humor es bueno para la salud. Pero curiosamente, las primeras dos frases, o lo que hay detrás de ellas, son las que ponen de mal humor  a determinadas personas: El status quo del que se han venido beneficiando los llama a intentar convencer vociferando que las cosas, como están, no deben cambiar. Desafortunadamente, en el nuevo orden de las cosas no tiene cabida el buen humor.

Esto le pasa a personajes como el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez.

El originario  de Yahualica, que a estas alturas, por su edad, ya debería estar retirado como lo sugiere el Vaticano (así como “sugiere” a determinados legionarios dedicarse a una “vida de oración y penitencia”), sabe que los tiempos han cambiado y que no hay marcha atrás. Que la otrora tierra de machos charros en la que todavía goza de un poder de convocatoria e influencia sobre buena parte de los muchos creyentes que habitan la Nueva Galicia, es eso: macha, de hombres que ignoran —o igual se hacen pendejos— el estereotipo que se cierne sobre esta ciudad y sus alrededores: la tierra donde se dan los hombres…entre ellos. ¿Verdad que le da cierta incomodidad risueña cada que un conocido de otras tierras le espeta semejante comentario?

Pero hay personas que no comparten esa incomodidad risueña, y mucho menos de simpatía por esa picarezca muestra de capacidad de observación antropológica. Y ése es el cardenal.

“¿A quien le gustaría ser adoptado por maricones o lesbianas?” Dijo el señor, no “el señor” que supuestamente está arriba, en algún lugar, dictandole por telepatía qué responder ante los micrófonos que suelen asaltarlo en las banquetas.

Le respondo —sin datos del INEGI, ni del DIF, ni de la Ciudad de los Niños de los hijos del Padre Cuéllar—: ¡a un niño huérfano, genio!

II.

Siempre se arguye en defensa de los niños. Se piensa que son estúpidos. Yo no soy tan romántico, a veces lo son, como cualquier otro ser humano en cualquier etapa de su vida. Pero en una etapa tan crucial para su desarrollo, ¿ustedes creen que un niño que ha sufrido tantas carencias de índole sentimental, emocional y alimenticia en un periodo tan corto de su existencia sopesará lo que “la gente” —ese ente indómito, infalible, importantísimo y nebuloso al que hay que voltear a ver a cada rato para buscar su aprobación, no se diga “la sociedad”— piense o diga de él contra la sola idea de saber que una pareja de adultos responsables le prodigarán un techo, comida, atención, y sobre todo, cariño?

 Dice Luis González de Alba en su columna de hoy en Milenio (“Nunca estamos preparados”:16/08/2010) sobre la afirmación del ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Salvador Aguirre Anguiano, al respecto de que “la sociedad no está preparada” para aceptar la adopción por parte de parejas del mismo sexo:  “¿Y cuándo va a estar preparada? ¿Quién mide la preparación de la sociedad? Es una respuesta aberrante. Y la misma que se ha esgrimido contra todos los derechos ciudadanos cuando se busca anularlos: México no está preparado para la democracia… por eso el PRI debe corregir elecciones en las que el pueblo se equivoca: el famoso fraude patriótico…”

Puedo asegurar que en Estados Unidos aseguraban lo mismo hace algunos ayeres no sólo con respecto a sus gays y los derechos de sus gays; sino también con sus negros. Vaya, uno de ellos, mulato, pero negro ante los ojos del optimista que escucha “we are the world”, es su presidente. Se llama el hip-hop.

Es de a poquito pues. Como el sexo anal.

Enhorabuena por los homosexuales y sus derechos a casarse y a adoptar hijos en tiempos en que los bugas le están rehuyendo.

Y sobre el título, pues ¿captó su atención, no?

Buen humor, recuerden…



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