De cuando me puse a pensar en el acoso (parte 4 y final)

ciudadbestia1612

Nota: esta es una columna por entregas. La secuencia va así:

Parte I
Parte II
Parte III

¿Es tan difícil entender el acoso sexual? ¿Son acaso los hombres -sí, principalmente hombres- víctimas de un sistema que produce máquinas sexuales incontrolable, a través de la música, las películas, la cultura y su entorno inmediato?

No lo creo. Un hombre no puede justificar sus actos basándose en lo que cree que tiene que hacer para reunir y reafirmar todos y cada uno de los requisitos no escritos de la masculinidad y de la hombría. Pensar de esta manera es perpetuar la cultura de la violación en la que vivimos. En transferir la responsabilidad y la culpa a las víctimas. “Que no tomen alcohol, que no se pongan mini-falda, que no salgan a la calle”. Y así vamos perdiendo las calles porque la culpa es de quien las camina y estamos lejos de diseñar y poner en marcha un sistema que repruebe el chiflido, el siseo, las intenciones reveladas al oído. La reafirmación de la hombría pisoteando los derechos del otro. De la otra. De todas las otras.

Y ni las calles ni los hogares se vuelven seguros.

Hay muchos pasos que tienen que darse. En el aspecto de la educación sexual tenemos que enseñar más allá de las funciones biológicas y a darle herramientas a las nuevas generaciones. A enseñarles a las mujeres que decir “no”, no debe hacerlas sentir culpables. a enseñarles a los hombres que escuchar “no”, no es una amenaza contra su hombría y más bien una advertencia: el siguiente acto que pueden hacer les puede traer consecuencias que los van a perseguir toda la vida.

Esta fue la última columna del año. Que la navidad les sirva para decirse verdades y que el 2016 les alcance para encararlas.

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